Combinan la arquitectura y el diseño en un exclusivo showroom de muebles

Los arquitectos Viviana Dalesson y Matías Laiolo, y la diseñadora de interiores Eugenia Bravo, se propusieron renovar la escena del interiorismo neuquino con un exclusivo showroom que llega a cubrir un área vacante de la ciudad: la disponibilidad de muebles de alta calidad y personalizables, que antes sólo se conseguían en Buenos Aires.
Viviana y Matías se conocieron cursando la carrera de Arquitectura y en su trabajo cotidiano se cruzaban con Eugenia. Pronto, pensaron en unir sus capacidades para crear Arkiza, un estudio que nació en 2014 y que piensa la arquitectura más allá de las viviendas como una caja vacía. En su lugar, cubre todos los pasos del proceso arquitectónico, desde lo más general hasta los detalles más finos.
En un trabajo multidisciplinario, donde también suman los saberes de paisajistas, diseñadores de indumentaria, fotógrafos o diseñadores gráficos, comenzaron a asumir una serie de proyectos disímiles que abarcaban todo el abanico del hábitat, incluidas la dirección de las obras más gruesas hasta los detalles más sutiles del diseño de interiores. Hacían planos de cero, renovaban casas viejísimas con transformaciones casi totales y también se proponían diseñar un solo cuarto o un local comercial.
En ese proceso, notaron que cada vez más clientes los buscaban por ese valor agregado que aportaban a los proyectos y que se centraba en el interiorismo, con una especial atención en la búsqueda del mobiliario que mejor se adaptara a cada estilo de vida. “Les preguntamos si tienen hijos, si tienen mascotas, y a partir de eso decidimos los materiales y colores que vamos a usar para el diseño interior”, explicó Viviana, una de las integrantes de Arkiza.
Para alcanzar los niveles de calidad y buen gusto que prometían a sus clientes, los responsables del estudio encargaban los muebles a fábricas de Buenos Aires, ya que no encontraban elementos acordes a sus búsquedas en el mercado local. Así, decantaron por la idea de crear su propio showroom con muebles de diseño que estuvieran disponibles para los neuquinos.

“Los pensamos hace algunos años pero nos agarró la pandemia”, se ríe Viviana, ya satisfecha de haber concretado el proyecto en una antigua casa de La Rioja y Sargento Cabral, donde también aportaron su aptitud profesional y sus ansias creativas para una intervención de interiorismo. En el salón se pueden encontrar ejemplos de muebles a medida y también butacas, respaldares y juegos de comedor que son customizables; es decir, que se pueden personalizar.

“En el showroom también armamos nuestro estudio y hacemos de todo, desde una dirección de obra hasta un asesoramiento de interiorismo o atendemos a un cliente que sólo busca una buena experiencia comprando un sofá”, agregó la arquitecta.

La presencia del showroom en el Alto neuquino permite que los vecinos puedan acceder a muebles que antes sólo se conseguían en Buenos Aires. Los compradores también son parte del proceso de diseño. “Eligen si quieren un tejido, una pana o un terciopelo; las patas de un sofá, o si quieren madera laqueada o enchapados; también eligen las medidas”, explicó la profesional.

Una vez que se toman las decisiones, los profesionales diseñan el mueble y lo mandan a fabricar a establecimientos repartidos entre Buenos Aires, para los productos más estándar, y Neuquén, para los artículos a medida. Así, logran cubrir las altas expectativas de diseños de ambientes, que siempre incluían muebles de calidad y adaptados con precisión a la necesidad de cada cliente.

Viviana explicó que el público de Arkiza es muy heterogéneo. Los visitan parejas, familias, personas solas y hasta comerciantes o empresarios que buscan un diseño para sus locales u oficinas. En general, se trata de un target de alto poder adquisitivo, que destina recursos extra para disfrutar de un ambiente perfecto en el trabajo o en la placidez de su casa.

 

 

Arkiza se vale del concepto de showroom para generar un lazo más cercano con sus clientes. En lugar de lugares más visibles a la calle, muchos emprendimientos optan por adaptar casas o departamentos como espacios de venta donde comprar se vuelve una experiencia nueva, más personal y llena de intercambios con los referentes de la marca. Así, los que visitan este espacio de Rioja y Sargento Cabral se llevan mucho más que un mueble: reciben todos los saberes de tres profesionales apasionados por el hábitat.

Más allá de su presencia en el territorio, las tecnologías y las adaptaciones culturales de la pandemia permitieron que los integrantes del estudio planificaran también trabajos remotos. Así, hacen asesoramientos a distancia, a distintas ciudades de la Patagonia, y hasta se embarcaron en un proyecto de equipar una casa completa para una familia que todavía no se había mudado desde Comodoro Rivadavia.

Aunque el confinamiento aceleró la posibilidad de trabajar de manera virtual, los tres profesionales consideran que el trabajo en equipo presencial es el recurso más nutritivo para su creatividad. Por eso, también invitan a sus clientes a estar presentes a la hora de soñar los ambientes para su hogar: tocar las telas, ver los colores a viva luz y soñar juntos un mueble, una habitación o una casa entera.